
Es el menor de los hermanos de mi padre, el último del clan, pero el más inteligente y cotizado de toda la familia con mucha diferencia. Abogado. Es el menor de los hermanos de mi padre, el último del clan, pero el más honorable con sueldo de ministro. Él es mi tío. El éxito siempre le sonríe y aunque casi nunca nos vemos, la familia comenta que soy el elegido a seguir sus pasos. El otro día viendo la pagina de sociales del diario El Comercio vi a mi tío junto con un reconocido diplomático, y es que sus amistades son gente importante.
Recuerdo cuando yo era un niño y él recién un jovenzuelo, mi papá siempre lo trataba de “calichin” cuando era practicante universitario. “Calichin” creció y ahora mi padre lo mira con respeto. Suelo escuchar que lo tilda de arribista, pero sé que en el fondo quiere que ambicione lo que el ha logrado, y yo muy dentro de mi sólo ambiciono publicar mi libro y que lo lea mi familia siquiera (sin que se espanten claro está).
Las cenas navideñas son un incordio para mi, pues tengo que vestir con impostada elegancia y parecer un ganador, regio, es decir a la altura de las expectativas familiares. Llego con mi camioneta ploma, no demasiada lujosa, pero apropiadamente sobria. Ya adentro, en el jardín y con una copa de tinto, mi tío me felicita por haberme colegiado y me recomienda que siga una maestría en la universidad más cara de Lima y luego postule a un doctorado en el Kennedy School of Goverment en Harvard, y yo me quedo pasmado porque nunca podré hablar un ingles tan fluido como él.
Tragos van, tragos vienen, hablamos de política, del futuro del país que avizoro incierto, y él con una sonrisa como sólo lo tienen los ganadores, me recomienda que haga dinero y que cada vez que me joda estar en el Perú me vaya a Miami a vacacionar y luego vuelva con un espíritu más renovado. Me dice que este país es lindo, lo único malo es el contenido, y hace un gesto cínico, a la vez que reímos los dos.Ahora déjenme emitirles estas palabras inglesadas a mi tío y por favor perdonen la pronunciación: You were such a winner uncle “calichin”. You had everything under control and help me if you can. Thank you.
Recuerdo cuando yo era un niño y él recién un jovenzuelo, mi papá siempre lo trataba de “calichin” cuando era practicante universitario. “Calichin” creció y ahora mi padre lo mira con respeto. Suelo escuchar que lo tilda de arribista, pero sé que en el fondo quiere que ambicione lo que el ha logrado, y yo muy dentro de mi sólo ambiciono publicar mi libro y que lo lea mi familia siquiera (sin que se espanten claro está).
Las cenas navideñas son un incordio para mi, pues tengo que vestir con impostada elegancia y parecer un ganador, regio, es decir a la altura de las expectativas familiares. Llego con mi camioneta ploma, no demasiada lujosa, pero apropiadamente sobria. Ya adentro, en el jardín y con una copa de tinto, mi tío me felicita por haberme colegiado y me recomienda que siga una maestría en la universidad más cara de Lima y luego postule a un doctorado en el Kennedy School of Goverment en Harvard, y yo me quedo pasmado porque nunca podré hablar un ingles tan fluido como él.
Tragos van, tragos vienen, hablamos de política, del futuro del país que avizoro incierto, y él con una sonrisa como sólo lo tienen los ganadores, me recomienda que haga dinero y que cada vez que me joda estar en el Perú me vaya a Miami a vacacionar y luego vuelva con un espíritu más renovado. Me dice que este país es lindo, lo único malo es el contenido, y hace un gesto cínico, a la vez que reímos los dos.Ahora déjenme emitirles estas palabras inglesadas a mi tío y por favor perdonen la pronunciación: You were such a winner uncle “calichin”. You had everything under control and help me if you can. Thank you.

Divertido pasaje Guille, exitos con tu blog.
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